En un mundo que evoluciona de forma constante y rápida, los riesgos que amenazan a las empresas toman cada vez más relieve en las reflexiones sobre la estrategia empresarial y sobre el gobierno corporativo.
El dominio de todo tipo de riesgos se ha convertido en un asunto esencial para garantizar la continuación de los beneficios y la protección de los intereses de las distintas partes interesadas. En función del tipo y la extensión de su impacto, los riesgos representan un daño más o menos evidente. Las distintas crisis de los últimos años han demostrado la heterogeneidad de los riesgos y de su imprevisibilidad, sin embargo, han logrado que se alcance un consenso sobre la necesidad de la adopción del gobierno corporativo a través de best practices, entre las más conocidas están Bâle I y II, destinadas a las actividades bancarias.
Ante los vaivenes de los mercados, la gestión se encuentra enfrentada a obstáculos técnicos y estructurales, especialmente al buen gobierno corporativo, que requiere una inversión importante pero que garantiza un mejor rendimiento y un mejor control del entorno interno que actúa como un escudo contra los ataques externos, es el arte de transformar el riesgo en rendimiento.
Los fracasos contemporáneos ya no se pueden imputar a la ruptura de stock, ni a las fluctuaciones de los precios de las materias utilizadas en la producción, ya que, actualmente, tenemos la información y las herramientas adaptadas para gestionar esos problemas; de hecho, estos están provocados por la deformación de la información (contable, financiera o de otro tipo) que conduce a la especulación y a movimientos brutales que pueden, no solamente afectar a la actividad de la empresa, sino hundir un sector de actividad o incluso toda una economía, de ahí la importancia de lo que está en juego en la circulación de la información dentro y fuera de la empresa, y del papel que puede jugar el gobierno corporativo de las tecnologías de la información, IT Governance. De esta forma, claridad, fiabilidad y transparencia se han convertido en palabras clave en los intercambios de información.
¿Cómo implementar estos principios en el seno de su organización?
Un verdadero rompecabezas, ya que los intervinientes son numerosos, los recursos limitados y los sistemas de información muy complejos y rígidos (un conjunto de aplicaciones que no dialogan necesariamente entre ellas).
¿Qué se debe hacer para que el SI evolucione hacia una estructura transversal que favorezca el diálogo entre las distintas aplicaciones al servicio del gobierno corporativo sin, por ello, hacer tambalear las estructuras implantadas?
¿Será el BPM una respuesta a esta problemática?
A todas estas preguntas, intentaremos aportar luz en este número de la newsflow W4. |