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Los procesos han existido desde siempre en la actividad humana: desde la manera de hacer nuestra cama hasta la construcción de un cohete espacial, seguimos de forma sistemática un proceso, ya sea conscientemente o no, para las distintas operaciones.
En la actividad económica, los procesos adquirieron importancia a partir de la división del trabajo que se produjo durante el siglo XVIII, hecho que resaltó su importancia y, desde ese momento, son considerados como una fuente de riqueza. Desde entonces, hemos profundizado en nuestro conocimiento e identificado su importancia en la producción, en paralelo con la compartición de la información y tras el acrónimo CIO (Chief Information Officer) apareció el CPO (Chief Process Officer), muestra del reconocimiento de la importancia de los procesos en el seno de las direcciones generales.
A través del desglose de los procesos, podemos identificar las tareas que aportan más o menos valor añadido. Gracias a la facilidad de acceso a la información, tratamos de optimizarlos, centrándonos especialmente en la optimización de las tareas que tienen mayor poder de creación de valor y eliminando aquellas que son menos eficaces.
En este contexto, la informática ha aportado a la problemática de la optimización de los procesos las herramientas necesarias para reducir el tiempo de realización de una tarea y, de esta manera, permitir que cada persona se dedique a tareas específicas que puedan generar más valor añadido.
No obstante, en sus comienzos, la informática no trató la cuestión en su conjunto y respondiendo sólo a necesidades específicas, sin preocuparse de un eventual diálogo entre las diferentes herramientas: frenó la reactividad de los colaboradores y entorpeció su trabajo.
Herramienta de última generación, el Business Process Management viene a responder a este problema haciendo dialogar las diferentes capas del sistema de información (paquetes de programas de gestión integrados, herramientas de GRC, aplicaciones «a medida»,…), creando de esta manera una plataforma de orquestación entre ellas y, al mismo tiempo, ofreciendo a la empresa un espacio de colaboración en el que la interacción entre los servicios es completa. Los usuarios se encuentran en el centro del procedimiento y las herramientas informáticas componen la estructura que orquesta los diferentes intercambios de información hombre-hombre, hombre-máquina y máquina-máquina, sin restricciones de tiempo y espacio, a la vez que garantiza el seguimiento y el histórico.
En esta edición de W4 Actualidad, le invitamos a descubrir lo que las ventajas fundamentales del Business Process Management pueden aportar a su organización y los métodos de implantación, ya que este tipo de enfoque no es tan convencional como parece.
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